Cómo son los Extremeños-Esos locos de Extremadura

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Se podría decir que Extremadura, es la gran desconocida de España. Está formada por las dos provincias más amplias del país, Cáceres y Badajoz y tiene como capital de Comunidad Autónoma a Mérida, que a su vez, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en el año 1993 . Es una región llena de encantos, pero que sin embargo, casi nadie conoce. Lo más curioso, es que todo el que viaja por primera vez a esta tierra buscando turismo rural o rincones con encanto, se va con ganas de volver, y con la sensación de haber estado en uno de los lugares más bonitos de nuestro país. El que más y el que menos, ha oído hablar del Valle del Jerte y sus cerezas, del pimentón de La Vera, de los Barruecos,de Sierra de Gata y sus innumerables piscinas naturales o de la famosa y reconocida Torta del Casar, por no hablar de la Dehesa de Extremadura y sus embutidos, en especial, el jamón ibérico. Sin embargo, uno de los mayores encantos de Extremadura, son los propios extremeños. Personas con un carácter peculiar, que utilizan palabras que sólo ellos conocen procedentes del dialecto Castúo o “idioma extremeño”, como dicen ellos y que allá donde van, dejan huella. Tan diferentes al resto, que se merecen un artículo exclusivo para ellos. ¡Va por vosotros! 😉

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Cómo son los extremeños – Dichos de Extremadura

Si tienes la suerte de conocer alguno, sabrás que tienen un vocabulario propio, y seguro que más de una vez, le has escuchado decir cosas como esta:

  • Badahó en lugar de Badajoz o Cácere en lugar de Cáceres. Y lo mejor de todo es que a ellos les hace gracia escuchar a alguien pronunciarlos bien.
  • Los diminutivos los acaban en ino: chiquinino, pequeñino, etc…
  • Si has ido a alguna feria o parque de atracciones con él, seguro que se habrá querido montar en los “coches chocones”, en lugar de los autos de choque.
  • Cuando te ha visto con pantalones cortos, te habrá dicho algo como, “oye y ¿esas calzonas?”
  • Te habrá contado que “de pequeñino jugaba a los bolindres y comía palacazú en la plaza del pueblo”
  • Seguramente alguna vez te habrá llamado soltando eso tan fino de “acho” o en su defecto “chacho”. Sería algo así: “chachooooooo, ónde vas?
  • El vaso no lo ven ni medio lleno, ni medio vacío, lo que ven es una “mijina de ná”.
  • Cuando se cabrean te pueden soltar un “mecagondié” junto con un “pos tu verah” y se quedan tan anchos.
  • Todas las cosas son un “bicho” o un “cacharro”. De ahí que más de una vez, te haya pedido “el bicho ese de ahí”.
  • Ellos no usan ni cazadora ni chaqueta, lo que usan es “chambergo”.
  • Si en algún momento te dice que le duele la “chinostra” no pienses cosas raras, en realidad te está diciendo que le duele la cabeza.
  • Alguna vez te habrá dicho algo así como “qué tal, prenda”. No es que le esté saludando a tu ropa, el “prenda” eres tú.
  • Ante algún momento de sorpresa, no te asustes si suelta algo así como “¡¡¡Coila cuánta gente!!!”
  • Si te dicen “chachooo súbete la petrina que se te escapa el pajarinoooo”, ya te puedes imaginar a qué se están refiriendo. Por cierto, esto te lo pueden soltar a gritos y en cualquier lugar, ya sea en casa, en la plaza o en medio de un bar lleno hasta la bandera.

Nota: Muchas de estas palabras, derivan del dialecto extremeño, llamado Castúo.


Si tienes un amigo extremeño, también sabrás que son un poco especiales en cuanto a comida se refiere:

  • Tu amigo extremeño, seguro que te ha contado más de una vez, cómo se ha puesto las botas comiendo perrunillas y mojicones.
  • Para tu amigo, las migas extremeñas acompañadas de café, es el auténtico desayuno típico español.
  • Cuando te lo lleves de cañas, nunca le retes para ver quién se bebe más cervezas. Es sabido por todos, que el extremeño tiene 4 hígados.
  • Siempre que sales de fiesta con él, quiere acabar la noche comiendo churros con chocolate.
  • Una de las mejores cosas de tener un amigo extremeño, es que cada vez que viaja a su tierra para visitar a la familia, vuelve con un cargamento de embutidos. Algunos de esos embutidos, ni siquiera sabías que existían.
  • Cuando sales a cenar con él, siempre le acaba preguntando al camarero si tienen licor de bellota “pa unos chupitos”.
  • Cuando llega a un bar (fuera de extremadura) y se pide una caña de cerveza, se queda mirando al camarero esperando que le ponga un pincho, una tapita o algo para que entre mejor la cerveza. Pero ese pincho nunca llega.
  • Es un auténtico catador de jamón. Ha sido criado entre biberones y lonchas de jamón ibérico. Así que no intentes meterle un jamón cualquiera, ya que no te lo perdonará en la vida.
  • Les encanta el bacalao a la dorada, sí,  has oído bien, bacalao a la dorada.

Aquí os dejamos el vídeo de un extremeño, haciendo migas extremeñas paso a paso 😉


 

Tu amigo te habrá puesto al día sobre las costumbres extremeñas, personajes de la zona, historias del día a día, etc…seguro que ya te suenan cosas como esta:

  • Para tu amigo, Extremadura es tierra de conquistadores, pero también es la tierra de celebridades como Pitoño y Leopoldo el de la bici (en Cáceres). O el Novio de la Muerte (en Badajoz).
  • Por más que lo intentes, no se molestará por llamarlo bellotero (pacenses) o mangurrino (cacereños).
  • Para él las mejores toallas del mundo se fabrican en Portugal, y no intentes llevarle la contraria en esto. También es en Portugal  donde se comen las mejores mariscadas.
  • Seguramente te ha contado que Cáceres, además de piscinas naturales por toda Sierra de Gata, también tiene playa, lo que pasa es que está a 360 klm y se llama Matalascañas (también conocida como playa del sobaco). Y si es de Badajoz, entonces te habrá hablado de la playa de Orellana, o mejor dicho, pantano de Orellana.
  • Se le saltan las lágrimas cada vez que ve en algún informativo o periódico, la noticia del cerezo en flor en el  Valle del Jerte.
  • Él sabe perfectamente que todas las cigüeñas del mundo son extremeñas.
  • Te habrá contado aquella excursión escolar que hizo al Monasterio de Guadalupe.
  • Cuando vas con él y le presentas a algún amigo, siempre le preguntan eso que tanta “gracia” le hace a un extremeño. “uyy qué acento, ¿eres andaluz no?”
  • Tu amigo “tiene un pueblo”, no es que sea el dueño, simplemente lo tiene. Y te contará mil historias de lo que hacía allí en las vacaciones de verano cuando era niño.
  • Le entra la risa, cada vez que te cuenta cómo se llevaba a sus primos “de fuera” a cazar Gamusinos por el campo.

Como podéis ver, los extremeños son especiales, únicos e inigualables. Desde aquí solo podemos decir una cosa. ¡Pon un extremeño en tu vida! 😉

Aquí os dejamos un vídeo de algunos de los rincones extremeños más bonitos….¡A disfrutar!

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